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CANCIONES NARRATIVAS:

ROMANCES Y BALADAS

 

ROMANCES

 

  1. Entre dos sierras nevadas

  2. Estaba el señor don Gato

  3. Estaba una pastora

  4. Pepito el conejo

  5. Romance de la mora cautiva

  6. Romance de la niña encantada

  7. Romance de la Serrana de la Vera

  8. Tamar y Amnón

  9. Todos los patitos se fueron a nadar

  10. Un matrimonio querido

  11. Zarabandilla (1/2)

  12. Zarabandilla (2/2) 

 

BALADAS

 

  1. Adela y Juan

  2. Carmela y Rogelio

  3. Chico Paco

  4. Corrido

  5. Cuando las mocitas tienen quince años

  6. El hermano infame (1/2) 

  7. El hermano infame (2/2)

  8. El mal padre

  9. Eran tres alpinos

  10. La inocente Pilar

  11. La madre criminal  

  12. Lucas y la gitana

  13. Rosita encarnada (1/2)

  14. Rosita encarnada (2/2)

  15. Rosita la cigarrera (1/2)

  16. Rosita la cigarrera (2/2)

  17. Zapatero

 

 

Para facilitar la búsqueda de otras versiones, tras el título facilitado por el informante se da, siempre que es posible, el título convenido por los estudiosos y el número que identifica a ese poema en el IGR (Índice General del Romancero). Con estos valores puede consultarse fácilmente la asombrosa base de datos de romances del Romancero pan-hispánico, que ofrece una muestra muy amplia de ejemplos de cada romance o balada.

 

Reservamos el nombre de romances para los poemas narrativos tradicionales compuestos en octosílabos, con rima asonante en los pares. Agrupamos los poemas narrativos tradicionales que no cumplen estas condiciones bajo la denominación más genérica de balada

 

 ROMANCES

 

  

1. ENTRE DOS SIERRAS NEVADAS (é.a)

 

(Infanticida: IGR 0096)

Recopilador: Basilio Ramos, nacido en Navalmoral en 1937.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 29-4-2003

Informante: él mismo.

        Entre dos sierras nevadas,

        en una pequeña aldea

        habitaba un mercader

        vestido de paño y seda.

5      Tiene un hijo muy querido

        que a nueve años no llega.

        Una tarde de verano,

        de paseo se lo lleva.

        —Dime tú a mí, hijo querido,

10    en nuestra casa quién entra.

        —En nuestra casa un alférez,

        a ver a la hermosa estrella. 

        La hermosa estrella es mi madre,

        y el alférez se la lleva,

15    dándola besos y abrazos

        como si usté mismo fuera.

        A mí me dan unos chavos,

        me mandan pa la plazuela,

        y me dicen: «picarillo,

20    te voy a cortar la lengua».

        —¡No te la cortarán, no,

        mientras que a tu padre tengah!

        Al otro día siguiente

        se marchó el padre a la feria,

25    la malvada de la madre

        intentó la muerte fiera.

        La cabeza le cortó 

        y la cuelga en una percha,

        le lengua la echa en un plato

30    y al alférez se la lleva.

        —Tome usté, señor alférez,

        esta lengua parladera,

        que todo lo que yo hago

        a mi marido le cuenta.

35    Estando en estas palabras,

        llega el marido a la puerta.

        —¿Qué tal has quedao, marido?

        ¿Qué tal has quedao de feria?

        —De feria he quedado bien,

40    pero traigo una sospecha,

        que el hijo de mi alma

        a recibirme no llega.

        —Le he dado un cacho de pan,

        le mandé en casa su abuela,

45    le he dado bien de cenar,

        se marchó pa la plazuela

        y vámonos a cenar,

        que ya está la mesa puesta.

        Al coger la primer linda,

50    al coger la primer presa,

        del cielo baja una voz,

        que atemoriza la tierra.

        —No te comas tú esa linda,

        no te comas tú esa presa,

55    que el comerte tú esa linda

        es comer tu sangre misma.

        La agarró de los cabellos,

        la sala barrió con ella.

        —Bajar, demonios, bajar,

60    que ya la tenéis por vuestra.

    

 

2. ESTABA EL SEÑOR DON GATO (á.o)

 

(Don Gato: IGR 0144)

Recopiladora: Lucía C. Montero López, nacida en 1985

Fecha: otoño del 2002

Informante: su hermana Belén, nacida en 1987, que lo aprendió cuando tenía seis años en el colegio, en Majadas.

        Estaba el señor don Gato

        sentadito en su tejado,

        marramiaumiau miau miau,

        sentadito en su tejado.  

5      Ha recibido una carta

        por si quiere ser casado,

        marramiaumiau miau miau,

        por si quiere ser casado

        con una gatita parda

10    sobrina de un gato pardo

        marramiaumiau-miau miau

        sobrina de un gato pardo.  

        De contento que se ha puesto,

        se ha caído del tejado,

15    marramiaumiau miau miau,

        se ha caído del tejado.

        Se ha roto siete costillas,

        el espinazo y el rabo,

        marramiaumiau miau miau,

20    el espinazo y el rabo.

        Ya le llevan a enterrar

        por la calle del pescado

        marramiaumiau miau miau,

        por la calle del pescado.

25    Al olor de las sardinas

        el gato ha resucitado,

        marramiaumiau miau miau,

        el gato ha resucitado.

        Por eso dice la gente:

30    «siete vidas tiene un gato

        marramiaumiau miau miau,

        siete vidas tiene un gato».

   

  • Es uno de los romances infantiles más extendidos.

 

3. ESTABA UNA PASTORA (í.o)

 

(Estando una pastora... mató a su gatito: IGR 0565)

Recopiladora: Mª Angustias Nuevo Marcos. 

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 16-5-2003

Informante: ella misma, que la aprendió de su abuela, Matilde Luengo, nacida en Navalmoral de la Mata en 1900.

        Estaba una pastora,

        lará- lará- larito,

        estaba una pastora

        haciendo su quesito.

5      El gato la miraba,

        lará- lará- larito,

        el gato la miraba

        con ojos golositos.

        —Si le hincas la uña,

10    lará- lará- larito

        si le hincas la uña,

        te cortaré el rabito.

        La uña se le hincó,

        lará- lará- larito

15    la uña se le hincó

        y el rabo le cortó.

        —A Dios Padre me acuso,

        lará- lará- larito,

        a Dios Padre me acuso,

 20    que he matado a un gatito.

 

  • Romance endecha infantil, en versos heptasílabos, muy conocido.

  • La rima, que se pierde en el verso 17, se recupera en el 19.

  • En otras versiones, la niña no llega a matar al gatito: se limita a cortarle el rabo, y se confiesa ante el padre Benito, que le da por penitencia hacer otro quesito o darle un besito.

  • Otras versiones en la Red:

4. PEPITO EL CONEJO (ó; á)

 

Recopiladora: Mª Angustias Nuevo Marcos. 

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 16-5-2003

Informante: ella misma.

        Pepito el conejo

        al monte salió,

        corre que te corre

        desapareció.

5      De pronto aparece

        un gran cazador

        y de su escopeta

        un tiro salió.

        Corre el conejito,

10    corre el cazador,

        entra en su casita,

        la puerta cerró.

        «Ven, ven conejito»,

        le dice su mamá,

15    que unos azotitos

        yo te voy a dar.

 

 

5. ROMANCE DE LA MORA CAUTIVA (í.a)

 

(Hermana cautiva: IGR 0169)

Recopiladora: Julia Serrano Nava, nacida en 1987

Lugar: Navalmoral de la Mata

Fecha: 29-4-2003

Informante: María Victoria Nava Bernabeu, nacida en 1958

        En los montes más oscuros

        que tiene la morería

        lavaba una mora guapa,

        lavaba una mora linda.

5      Lavaba su linda ropa 

        tendía en las alegrías

        y vio en ella un caballero

        que estas palabras decía:

        —Apártate, mora guapa,

10    apártate, mora linda,

        que va a beber mi caballo

        agua clara y cristalina.

        —No soy mora, caballero,

        que soy cristiana cautiva:

15    me cautivaron los moros

        el día de Pascua Florida

        en el jardín de mi casa

        jugando con mis amigas

        y de nombre me pusieron

20    Blancaflor de Alejandría.

        —¿Te quieres venir conmigo

        a los montes de la Oliva?

        —Y mi ropa, caballero,

        ¿dónde yo la metería?

25    —La de hilo y la de holanda

        en mi caballo vendría

        y la demás, inferior,

        río abajo la echaría.

        —Y mi honra, caballero,

30    ¿dónde yo la metería?

        —En la punta de mi espada

        y en el corazón metida.

        Al subir aquellos montes,

        la mora llora y sufría.

35    —¿Por qué lloras, mora guapa?

        ¿Por qué lloras, mora linda?

        —Lloro porque en estos montes

        mi padre a cazar venía

        y a mi hermano Bernabé

40    de compañero traía.

        —¿Y qué oigo, madre santa?

        ¿Y qué oigo, madre mía?

        Creyendo traer esposa,

        traigo a mi hermana cautiva.

45    Abra usted la puerta, madre,

        balcones y galerías,

        que aquí le traigo a su hija,

        la que usted tanto quería,

        la que le quitaba el sueño

50    de noche y también de día.

 

 

6. ROMANCE DE LA NIÑA ENCANTADA (í.a)

 

(La Infantina + Caballero burlado + Hermana cautiva: IGR 0164 + 0100 + 0169)

 

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.

Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 31-3-2003.

        Cazador que vas cazando,

        cazando de noche y día.

        Los perros iban cansados,      

        la caza no parecía.

5      Se ha sentado a descansar

        al tronco de una hermosa encina.

        El tronco era de oro,

        lah ramah de plata fina

        y en la cogolla más alta

10     había una hermosa niña

        con una mata de pelo

        que toa la encina cubría.

        —No te asustes, cazador,

        que soy una hermosa niña

15    que en el vientre de mi madre

        me maldijo una tia mía

        que teniá que estar penando

        siete año(h) en esta encina

        y hoy los cumplo, cazador,

20    al punto de mediodía.

        Si me quieres esperar,

        iremos en compañía.

        —¿Dónde montaré a mi bella,

        dónde montaré a mi blanca?

25    —Y en las jancas del caballo

        para mayor honra mía.

        Y a la mitad del camino,

        la niña se sonreía.

        —¿Por qué sonríes, mi bella?

30    ¿Por qué sonríes, mi blanca?

        —Me rio de ti, cazador,

        que las espuelas se te olvidan.

        Mi padre fabrica el oro,

        mi madre la plata fina

35    y un hermanito que tengo

        se dedica a cacería.

        —Abrir puertas y balcones,

        ventanas y galerías.

        Creí que traiá una novia

40    y traigo a una hermana mía.

 

 

7. ROMANCE DE LA SERRANA DE LA VERA (é.a)

 

(La Serrana de la Vera: IGR 0233)

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.

Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: Otoño del 2002.

        Allá en Garganta la Olla,
        siete leguas de Plasencia,
        habitaba una serrana
        alta, rubia y sandonguera
5      con vara y media de pecho,
        cuarta y media de muñeca,
        con una mata de pelo
        que a los zancajos la llega.

        La serrana cazadora
10    gasta falda a media pierna,
        botín alto y argentino
        y en el hombro una ballesta.

        Si teniá ganas de agua,
        se bajaba a la ribera;
15    si teniá ganas de hombres,
        se subía a las altas peñas.

        Pasan unos, pasan dos
        y no pasa el que ella espera
        y vio venir a un serrano
20    con una carga de leña.
        La ha cogido de la mano,
        pa la cueva se le lleva.

        No le lleva por caminos
        ni tampoco por veredas,
25    le lleva por entre el monte
        por donde nadie les vea.

        Al entrar en la cabaña
        el serrano, ¡qué sorpresa!
        Al resplandor de las llamas
30    vio un montón de calaveras.

        —¿De quiénes son estos huesos,
        cuyas estas calaveras?
        —De los hombres que he matado
        pa que no me descubrieran.

35    —Bebe, bebe, serranillo,
        bebe de esta calavera,
        que puede ser que algún día
        otro de la tuya beba.

        Buenas noches, caminante,
40    buena noche nos espera
        de perdices y conejos
        y tortolas arrayuelas,
        de plan blanco y de buen vino
        y de tu cara risueña.

45    Si buena cama le di,
        mi mejor cama le diera.
        Entre pieles de venado
        mi mantelina tendiera.

        La serrana al serranillo
50    le mandó cerrar la puerta
        y el serrano, como astuto,
        la dejó un poco entreabierta.

        —Serranillo, serranillo,
        ¿sabes tocar la vihuela?
55    —Sí señora, sí señora,
        y el rabel si usted me diera.

        Pensó adormecerle a él,
        mas le adormeció él a ella.
        Por un cantar que ella canta,
60    él cantaba una docena.

        Cuando la sintió dormida
        fue muy despacio a la puerta,
        las albarcas en la mano
        para que no le sintiera.

65    Media legua lleva andada
        y sin volver la cabeza,
        pero cuando la volvió,
        como si no la volviera.
        Vio venir a la serrana
70    bramando como una fiera,
        saltando de cancho en cancho,
        bricando de piedra en piedra.
        Una china lleva en la honda
        que pesaba arroba y media.
75    Con el aire de la china,
        le ha tirado la montera.

        —Vuelve, vuelve, serranillo,
        que te quedas tu montera,
        que es de paño rico y fino
80    y no es menester se pierda.

        Si es de paño rico y fino,
        así se gasta en mi tierra.
        Mis padres me compran otra
        y si no, me estoy sin ella.

85    —Por Dios te pido, serrano,
        que no descubras mi cueva.
        —Descubierta no será
        y hasta la primera venta.
        Cuando a Garganta llegó,
90    enseguida fue a dar cuenta.
        Muy pronto los cuadrilleros
        de los pueblos de la Vera
        subieron a la montaña
        y rodearon la cueva.

95    La toman declaración
        por si ella lo deniega.
        Un desengaño amoroso
        la hizo perder la cabeza
        y marcharse a la montaña
100  y vivir como una fiera.

        En la plaza de Garganta
        fue la primera reyerta.
        La toman declaración
        y la llevan a Plasencia;
105  por mandato del Supremo,
        la cuelgan de una cuerda
        y aquí se acaba la historia:
        la Serrana de la Vera.
 

8. TAMAR Y AMNÓN (á.a)

(Tamar y Amnón, IGR 0140)

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.

Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 4-7-2003.

        El rey moro tenía un hijo

        más hermoso que la plata

        que a la edad de quince años

        se enamoró de su hermana.

 

5      Al ver que no podía ser,

        malito cayó en la cama

        con dolores de cabeza

        y calenturillas malas.

 

        —¿Quieres que te mate un ave

10    de ésas que vuelan por casa?

        —Quiero una taza de caldo,

        que me la suba mi hermana.

 

        Si sube, que suba sola,

        que no suba acompañada,

15    que si acompañada sube

        yo soy capaz de matarla.

  

        Como era en tiempo verano,

        la niña iba en falda blanca

        con una taza de caldo

20    que a un muerto resucitaba.

 

        —Toma esta taza de caldo

        que te la sube tu hermana.

        —No quiero taza de caldo,

        tírala por la ventana.

 

25    La cogió por la cintura

        y la echó sobre la cama

        y tapándole la boca

        su carita la besaba.

 

        —Ay, válgame Dios del cielo

30    y la Reina soberana,

        en una reunión de amigos

        no digas que soy tu hermana.


        Estando un día en la mesa

        su padre la remiraba.

35    —¿Qué me miras, padre mío?

        —Hija, no te miro nada.

 

        Que te levanta la ropa

        como a una mujer casada.

        —Casadita yo no soy,

40    pero me encuentro muy mala.

 

        Llamaron a los doctores,

        los mejores de Granada.

        Unos le toman el pulso

        y otros le miran la cara.

 

45    A eso de los nueve meses,

        tuvo una rosa temprana

        y de nombre le pusieron

        hija de hermano y hermana.

  •  A partir del verso 33, la informante recuerda el argumento, pero no el texto. Editamos las variantes que mejor se ajustan a este recuerdo, de entre las versiones editadas por Bonifacio Gil y Pedro M. Piñero.

9. TODOS LOS PATITOS (á)

Recopiladora: Mª Angustias Nuevo Marcos. 

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 16-5-2003

Informante: ella misma.

        Todos los patitos

        se fueron a nadar

        y el más pequeñito

        se pudo ahogar.

5      Su madre enfadada

        le quiso pegar

        y el pobre patito

        se puso a llorar.

10    ¡Buaa, buaa, buaa!

10. UN MATRIMONIO QUERIDO (é.a; é; í.o)

 

(Señas del esposo: IGR 113)

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.

Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 31-3-2003.

        Y estando en mi portalito

        bordando puños de seda

        vi de venir a un soldado

        por alta Sierra Morena

5      y al punto le pregunté

        que si venía de la guerra.

        —Sí, señora, de allí vengo,

        por si alguien tiene usté en ella.

        —Tengo a mi maridito,

10    siete años lleva en ella.

        —Deme usté sus señas

        por si yo le conociera.

        —Mi marido es alto y rubio,

        del regimiento de Huelva;

15    lleva caballito blanco,

        la silla bordada en seda.

        —Por las señas que me ha dado,

        su marido muerto queda,

        que yo le estuve alumbrando

20    pa que testamento hiciera

        y en el testamento dice

        que me case con su prenda.

        —Y eso sí que no lo hago

        y eso sí que no lo hiciera,

25    y eso sí que no lo hago

        aunque de Huelva no vuelva.

        Siete años he esperado

        y otros siete esperaré.

        Si a los catorce no viene,

30    a monja me he de meter.

        —Y esos tres hijos que tienes,

       Blanquina, ¿qué vas a hacer?

        —Uno le doy a mis padres

        pa que se sirvan de él,

35    otro le mando a la escuela

        para que aprenda a leer

        y el más pequeño de todos,

        conmigo lo llevaré.

        —Y alza los ojos, Blanquina,

40   si me quieres conocer,

        que el que está encima el caballo

        tuyo maridito es.

        —Mucho te he querido antes

        y mucho más te querré,

45    que me has guardado la honra

        como una mujer de bien.

        Y aquí fueron los abrazos

        y aquí fueron los suspiros,

        y aquí fueron los abrazos

50    de un matrimonio querido.

   

11. ZARABANDILLA (1/2) (á)

 

(Castigo del sacristán: IGR 0536)

Recopiladora: Virginia Gómez Peña, nacida en 1985

Lugar: Navalmoral de la Mata

Fecha: 3-11-2002

Informante: Lidia Gutiérrez Rodríguez, que lo aprendió a los ochos años en Castilblanco de los Montes (Badajoz), de labios de su abuela, que era de Sevilleja de la Jara (Toledo).

        Esto eran tres hermanas,

        la Zarabandilla,

        que se iban a acostar,

        Zarabandilla, dilla,

     Zarabandilla andá,

 

        dice la chica a la grande:

        la Zarabandilla,

        «ruido suena en el corral»,

        Zarabandilla, dilla,

10    Zarabandilla andá.

 

        La chica cogió un farol,

        la Zarabandilla,

        la grande la fue a alumbrar,

        Zarabandilla, dilla,

15    Zarabandilla andá.

 

        Miran en los rincones, 

        la Zarabandilla,

        y ahí estaba el sacristán,

        Zarabandilla, dilla,

20    Zarabandilla andá.

 

        Le cogieron de las piernas,

        la Zarabandilla,

        y le echaron al corral,

        Zarabandilla, dilla,

25    Zarabandilla andá,

 

        con tan mala suerte que tuvo,

        la Zarabandilla,

        que cayó en un barrizal,

        Zarabandilla, dilla,

30    Zarabandilla andá.

 

12. ZARABANDILLA (2/2) (á)

Recopilador: Basilio Ramos, nacido en Navalmoral en 1937.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: 29-4-2003

Informante: él mismo.

        Esto eran doh hermanah,

        la zarabandilla,

        que se iban a acostar, 

        zarabandilla, dilla, 

5      zarabandillan, da. 

        La chica dice a la grande

        a la zarabandilla:

        —Gente suena en el corral,

        zarabandilla, dilla,

10    zarabandillan, da. 

        La grande ha cogido un palo, 

        a la zarabandilla, 

        la chica le fue a alumbrar, 

        zarabandillan, dilla, 

15    zarabandillan, da. 

        —¿Qué hace usté aquí, señor Pedro, 

        a la zarabandilla? 

        ¿Qué hace usté en nuestro corral?

        Zarabandilla, dilla, 

20    zarabandillan, da. 

        —Venía a por gatoh negroh, 

        a la zarabandilla,

        cosa que no he de encontrar,

        zarabandillan, dilla, 

25    zarabandillan, da.

        Si la grande pega paloh, 

        a la zarabandilla,

        la chica pegaba más, 

        zarabandillan, dilla, 

30    zarabandillan, da. 

        Y le sonaban loh huesoh, 

        a la zarabandilla,

        como nueces en un costal,

        zarabandillan, dilla,

35    zarabandillan, dá. 

        Le agarraron por lah patah, 

        la zarabandilla, 

        le tiraron a un zarzal,

        zarabandillan, dilla,

40    zarabandillan, da.

        Al otro día siguiente, 

        a la zarabandilla

        doblan por el sacristán,

        zarandandillan, dilla, 

45    zarabandillan, da 

        —¿Quién se ha muerto, quién se ha muerto,

        a la zarabandilla?

        —Se ha muerto y el sacristán,

        zarabandillan, dilla, 

50    zarabandillan, da.

        —No se ha muerto, no se ha muerto, 

        a la zarabandilla,

        que l' han tirado a un zarzal,

        zarabandillan ,dilla, 

55    zarabandillan, da. 

        Aquí se acaba la historia, 

        a la zarabandilla,

        la historia del sacristán,

        zarabandillan, dilla, 

60    zarabandillan, da.

 

 

 

 

 

 

BALADAS

 

1. ADELA Y JUAN (estr.)

 

(Lux aeterna, IGR 0195)

Informante: Guadalupe Alegre García, de Jaraíz de la Vera.

Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1955

Lugar: Navalmoral de la Mata

Fecha: 31-3-2003  

        Eran dos jóvenes,

        ellos se amaban,

        ellos se amaban;

        desde los trece años

5      se cortejaban,

        se cortejaban.

        Se cortejaban.

 

        El día de su santo

        la regaló,

10    la regaló

        un vestido de seda

        de gran valor,

        de gran valor.

        —Tómalo amada,

15     yo a ti te lo regalo

        por esposada.

 

        Pero al día siguiente

        salieron juntos

        a pasear

20    y Juan, que iba a su lado,

        no la decía

        siquiera na.

        —Juan de mi vida,

        dime lo que te pasa,

25    pierdo la vida.

 

        —Lo que me pasa

        no te lo digo,

        no te lo digo,

        mis ojos han visto a otra

30    y a ti te olvido

        y a ti olvido,

        mis ojos la han visto,

        que mis ojos la han visto

        y es más hermosa.

 

35     Al decir estas palabras,

        se desmayó,

        se desmayó.

        El ingrato

        la cogió en sus brazos,

40    a su madre amada

        se la llevó.

        Su madre amada

        la ha cogido en sus brazos,

        la echó en la cama.

 

45     —Ay, madre mía,

        ay qué sudores

        van por mi frente.

        Ay madre mía,

        son de la muerte,

50    son de la muerte.

        Son de la muerte.

 

        —Hija mía,

        no digas eso,

        no digas eso,

55    hija mía,

        dame otro beso,

        dame otro beso.

        Dame otro beso.

 

        —Ay madre mía,

60   ¿qué algarabía

        va por la calle?

        —Son los mozos y mozas

        que alegres van

        con sus zagales.

65    —Ay, madre mía,

        ¡cuántas veces rondó Juan

        la reja mía!

 

        Todas sus amiguitas

        iban a verla,

70    iban a verla,

        a ver cómo se encuentra

        la pobre Adela,

        la pobre Adela.

        La pobre Adela.

75    Y a una de sus amigas

        la ha preguntado,

        la ha preguntado

        que si han visto a su Juan