
Título de la leyenda:
Verónica.
Datos sobre el informante:
Si a las doce de la noche te pones delante de un espejo con dos velas a los lados, en el espejo se reflejará la imagen de Verónica.Si te metes en una habitación a oscuras y pones una Biblia y unas tijeras en medio del círculo, llamas tres veces a Verónica, aparece y te mata.
Materiales similares en la Red: (actualizado a 18-4-2003)
La leyenda que yo conozco está protagonizada por Verónica y Carolina y me fue contada cuando tenía 14 y estudiaba en el colegio donde se produjeron los hechos.
Carolina y Verónica eran dos jóvenes novicias de un convento, el cual, actualmente, es un colegio de Primaria y Secundaria.
Estas jóvenes habían sido amigas
desde la infancia y juntas habían decidido convertirse en religiosas.
Durante el último año de sus estudios se celebró en
el convento una pequeña convivencia religiosa en la que participaron
las otras congregaciones de la comarca. De una de ellas procedía
un joven que había sido criado por los monjes debido a que su madre
lo abandonó, este joven era bastante atractivo y Carolina se enamoró
de él a pesar de sus votos. Por otro lado Verónica también
se
enamoro de él, pero lo mantuvo en secreto
hasta que una noche Carolina fue a buscarla y la encontró en la
habitación del joven acostándose con él. Carolina
salió corriendo de la habitación gritando sin darle tiempo
a Verónica de explicar que había renunciado a la vida religiosa
y había decidido casarse con el joven. Al ver que era imposible
que Carolina atendiera a razones decidió acostarse y que ya hablaría
con ella por la mañana. Pero esa mañana nunca llegaría
para ella.
Por la noche Carolina cogió las tijeras
que usaban en los talleres de costura, las cuales estaban atadas a un lazo
rojo para poderse colgar del cuello y así no perderlas. Esta se
dirigió sigilosamente hacia el
cuarto donde se hallaba Verónica durmiendo,
se acercó a la cama, levantó las tijeras abiertas y se las
clavó a Verónica en el pecho al mismo tiempo que esta gritaba
su nombre. Asustada por lo que había hecho, Carolina cogió
el cuerpo de Verónica y lo enterró en el huerto del convento
con las tijeras todavía clavadas en el pecho.
Al año siguiente Carolina seguía estudiando en el convento y todo el mundo creía que Verónica se había fugado con aquel joven del que se había enamorado, pero la noche en la que se celebraba el aniversario de la muerte de Verónica, Carolina comenzó a escuchar un ruido de pasos en el corredor que se dirigían a su habitación, de repente la puerta se abrió y Carolina fue incapaz de abrir los ojos hasta que un escalofrío recorrió su cuerpo estremeciéndola de miedo que le hizo abrirlos y observó el cuerpo putrefacto de su amiga la cual sujetaba en las manos las tijeras con el lazo rojo. En cuestión de segundos Verónica clavó las tijeras en el corazón de su amiga dándole muerte.
Al día siguiente las hermanas de la orden hallaron sobre la cama de Carolina las tijeras con el lazo rojo y una pequeña Biblia en cuyas tapas Carolina relataba lo sucedido una noche hacía ya un año cuando por celos había matado a su mejor amiga.
Se dice que el espíritu de Verónica
todavía vaga buscando venganza y que para invocarla es necesario
una tabla de ouija, una Biblia abierta por la mitad y unas tijeras
abiertas rodeadas por un lazo rojo, pero esto es muy peligroso de hacer,
ya que si aparece Verónica y encuentra a alguien en la reunión
con los mismos sentimientos de celos y odio que su amiga Carolina, le clavará
las tijeras en el corazón.» (originariamente en www.estasmuerto.com/leyendas/carolina_y_veronica.html)
Verónica murió al instante sin saber que no había sido un espíritu, sino Álvaro, quien la había asesinado. Su novio le engañaba con otra chica y esa fue su terrible forma de cortar con Verónica. Nadie descubrió su crimen...
Pasaron los días, los meses y, para cuando
llegó el aniversario de la muerte de Verónica, Álvaro
ya había dejado a su otra novia. En todo este tiempo, él
no fue capaz de sentir una pizca de lástima por la difunta, ni tampoco
arrepentirse de haberle quitado la vida. Llegó la noche de difuntos
y Álvaro se sentó en su sillón (el mismo donde acabó
la vida de Verónica) y se dispuso a leer un libro. De repente, sonaron
unos pasos en el pasillo que distrajeron su atención: "¿Quién
está ahí?", preguntó. No obtuvo respuesta y, nervioso,
salió a comprobar quién era. ¡No había nadie!
Álvaro se sentó de nuevo y oyó como alguien aporreaba
la puerta. Todo aquello era siniestro y empezaba a darle miedo porque se
acordó de que lo que le estaba ocurriendo era lo mismo que hizo
él antes de matar a Verónica. Sin embargo, nadie conocía
su secreto... Nadie, ¡excepto Verónica! La puerta se abrió
y ella apareció allí. Estaba palidísima y llevaba
una mano sobre el corazón. En la otra, unas tijeras. Álvaro
quiso gritar, pero estaba paralizado. Intentó correr, pero antes
de que lo consiguiera, el fantasma de Verónica hundió las
tijeras en el fondo de su corazón. Esto fue la venganza de la noche
de los Difuntos.»
(http://www.pobladores.com/territorios/humor/David_Mixture/pagina/9)
VERÓNICA
¿Qué es el espejo?
Reflejo
de
la vida que te dejo.
¿Eres un juego?
Soy
fuego.
¿No tienes cama?
La
llama.
¿A quién esperas?
Tijeras...
Infancia en otros parques
Verónica es el nombre con que las niñas
llaman
al juego en que tijeras son dedos de uñas
rojas.
Un libro desangrándose; mucho más
que palabras.
Metáforas que manchan como lunas de carne
en las que se reflejan los ojos de la tarde.
El vértigo es el nombre de la que nos
convoca
devueltos al dilema: verdad o atrevimiento,
me quiere o no me quiere. Estoy aún vivo
o muerto.