Desde hace ocho décadas es conocida en toda la Vera la historia
de una serrana que destacaba entre sus contemporáneos por su exuberante
belleza. Debido a su físico, no pasó desapercibida al rey,
que visitaba en aquella época la comarca, pues observó en
ella una hermosura nunca vista en otra mujer. Esta situación produjo
un arduo deseo al rey de hacerse con ella, y tras varias insinuaciones
por parte del soberano, la serrana aceptó su mano. Pero, impredeciblemente,
al poco tiempo el rey sació su deseo y decidió romper su
unión con la serrana, porque ésta le absorbía los
sesos de tal manera que le impedía realizar las funciones propias
de un rey. Ante esta situación, la serrana reaccionó con
un ataque de soberbia que la indujo a tomar una postura hostil hacia todos
los hombres y a jurar vengarse de ellos. Para realizar sus propósitos
se sirvió de sus armas seductoras con la intención de que
los varones se rindiesen ante su belleza y ella pudiera manipularlos a
su antojo. Así, se dedicó a enamorar a hombres, y no contenta
con hacerlos sufrir sentimentalmente, los mataba para saciar su venganza
y los escondía en una cueva que actualmente se encuentra en una
zona de la Vera, conocida como La Serranilla, en honor a este personaje.
Recopilador: José Ángel Jara Rodríguez